Este apartamento en el casco antiguo de Vilnius ofrece una estructura verdaderamente única. Con una superficie de 350 metros cuadrados, cuenta con una llamativa escalera que une todo el espacio y recuerda a las sinuosas calles del casco antiguo, con sensación de ascenso por todo el apartamento.
La primera planta está dedicada a espacios privados, como el dormitorio principal y una habitación infantil, cada uno con su propio cuarto de baño de diseño exclusivo. El dormitorio principal se diseñó con un concepto de dos "islas" distintas: una zona para dormir y otra para relajarse. Un gran espejo redondo en el vestidor sirve de punto focal, armonizando la habitación en un diseño cohesivo.
La habitación de los niños cuenta con una amplia zona de juegos, junto con cajas de madera separadas diseñadas para ofrecer intimidad y tranquilidad. La zona de juegos es ideal para actividades como trepar y jugar, mientras que las secciones privadas de madera están dedicadas a dormir y hacer los deberes. Las cortinas sirven de suaves y juguetones separadores, proporcionando intimidad a la vez que mantienen un ambiente acogedor y divertido.
La segunda planta, el ático, es el centro social de la familia. Incluye una cocina con comedor, una sala de estar y un despacho independiente con dos puestos de trabajo. El ático está dividido por una estructura de madera que separa la cocina del salón y alberga un despacho, un bar y una acogedora zona de chimenea. De este modo, creamos un espacio acogedor y bien dimensionado dividiéndolo en tres secciones más pequeñas, cada una con su propia función diferenciada, en lugar de dejarlo como una zona continua.
Nos centramos en mantener un diseño tranquilo y refinado, respetando la sensación de casco antiguo. El uso de acentos de madera dentro de una paleta blanca se realza con detalles sutiles, asegurando que el espacio se sienta sofisticado sin ser abrumador. El resultado es un entorno tranquilo y puro, un espacio para relajarse y vivir de verdad.