La arena de Playa Santa Teresa Costa Rica marca el límite entre el proyecto y el entorno, el sonido de las olas es la música del lugar y una constante que llena de vida el proyecto, las personas tiñen de color el lugar en su ir y venir donde la casa espera junto al mar maravillar los que por su frente pasan.

La casa con sus vistas orientadas hacia la piscina en el patio central y la playa en su fachada principal denotan la mimetización del proyecto en el sitio, en el instante que la piscina busca fusionarse con el mar en el delicado efecto infinito que posee situándose en el mismo horizonte.

Un conjunto horizontal de prismas simples con cubiertas negras y detalles en madera como reborde de sus diferentes alturas enmarcan el horizonte que comparte con el mar, pisos que evocan rocas blancas y pequeños jardines remetidos entre los muros hacen metáfora de un entorno natural, una casa compacta polifuncional casi lúdica que toma como un juego el vínculo del mar con la arena es lo que da esencia a este proyecto.