Desde sus cimientos, este espacio ha sido concebido como un diálogo visual que trasciende la mera estructura arquitectónica, explorando la rica dualidad entre la imponente arquitectura afrancesada de las fachadas y un diseño interior contemporáneo y contrastante. La respuesta formal a esta premisa se ha manifestado con una estética moderna y elegante, donde la cuidadosa selección de materiales autóctonos, como el henequén, la madera de Tzalam y los tapetes de pisos de pasta, no solo se convierte en una elección estética, sino en un acto de conexión profunda con las raíces regionales.

El concepto principal de este espacio abarca la creación de diversas atmósferas, aprovechando una gama cromática natural y jugando con las formas. Para ello, se seleccionaron jícaras tradicionales en tonos beige como elementos de diseño, que se repiten orgánicamente por todo el lugar, creando un juego de elementos arquitectónicos que dotan de ritmo y textura al ambiente. Este hotel se erige en una de las zonas más representativas de la ciudad de Mérida, donde confluyen tanto la historia como la vibrante actividad turística. Es un enclave que fusiona arquitectura de gran valor histórico y artístico con creaciones contemporáneas, ofreciendo así un espacio ecléctico donde la tradición y la modernidad conviven en armonía.

Las jícaras, cuidadosamente seleccionadas y dispuestas en el interior del hotel, siguen el concepto de "El corazón del cielo", subrayando su conexión con el entorno y generando una continuidad visual con el cielo como protagonista. El diseño arquitectónico se concibió con la intención de reinterpretar la rica herencia cultural e histórica de Mérida de manera sencilla pero elegante. Se utilizaron técnicas y materiales locales, manufacturados en talleres de la región, en todos los aspectos de la construcción, resaltando así el compromiso con la identidad local y la artesanía regional.

Curio representa una integración cuidadosa entre la tradición arquitectónica y los elementos contemporáneos. Es un espacio que, más allá de cumplir su función práctica, es una experiencia que evoca emociones y deja una impresión duradera en quienes tienen el privilegio de sumergirse en su narrativa arquitectónica única. Cada detalle, cada elección, forma parte de un relato visual que celebra la identidad regional y proyecta una visión audaz hacia el futuro.