¿El punto de partida?
Una señal luminosa que aparece y define el espacio.
Una lámpara móvil, de mesa o de pie, capaz de evocar la suspensión entre luz y sombra.
Un sistema óptico especial enfoca perfectamente un círculo de luz en el techo y crea un efecto preciso, casi metafísico.
Un límite nítido entre lo claro y lo oscuro, una presencia inmaterial que se manifiesta con elegancia.
La luz puede transformarse, adquirir color, sugerir atmósferas inéditas.
Un gesto esencial para plasmar nuevas percepciones y trazar el espacio con la ligereza de la intuición.